Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Cómo quiero que sea mi grupo de Whatsapp

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Las controvertidas últimas modificaciones que sus creadores han introducido en este famoso servicio de mensajería están generando situaciones nuevas entre sus usuarios. Por un lado, en los mensajes individuales el doble click azul deja al descubierto cuando se ha leído una comunicación, y lo mismo ocurre en los mensajes de grupo con el botón “info” que aparece si pinchas en uno enviado por ti y que te informa de qué miembros en concreto lo han leído.

Como casi todos los avances tecnológicos, estas mejoras no son ni positivas ni negativas, dependerá del uso que demos a la información extra obtenida.

Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre las características que me gustaría tuvieran los grupos de Whatsapp a los que pertenezco. Para mi es importante el respeto al espacio privado, al derecho que cada uno tiene a decidir sobre si quiere responder a un mensaje o no, y en qué momento o de qué modo desea hacerlo. A no sentir que se le pueda vigilar, recriminar o se le exijan explicaciones de forma más o menos velada. Ni siquiera pudiendo recurrir a esconderse tras la activación de las ventanas emergentes que hacen que pueda leer los mensajes sin “ser visto”.

En contrapartida debo aprender a gestionar mis inseguridades cuando veo que la respuesta del otro se hace esperar, preguntándome de donde vienen. Tendré que comenzar a pensar que pueden haber miles de motivos, todos ellos legítimos, que llevan a mi interlocutor a no responderme o a hacerlo de un modo diferente al esperado. A no tomármelo como algo personal, incluso a aceptar que pueda, efectivamente, ser algo personal que haga que no le apetezca hablar conmigo en ese momento.

¿Complicado verdad?

Pero a pesar de todo estoy dispuesta a trabajar por ello, porque pienso que el definir como me gustaría que fueran mis comunicaciones e intentar que mejoren día a día, me ayuda a mi misma y a los demás a crecer en ese sentido, pues si nuestras comunicaciones son respetuosas, las personas que las llevan a cabo lo serán también un poco más.