Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Dónde van los besos de los hombres cuando sus hijos crecen

El nacimiento de los hijos está claro que le cambia la vida a cualquiera, no solo en aspectos externos como la organización de la casa, los horarios, los programas de TV que ve… (quién me iba a decir a mí hace unos años que alguien podía vivir en una piña debajo del mar y que yo lo vería tan normal) También despierta partes de nosotros que hasta ese momento se encontraban dormidas y que ni siquiera uno mismo sabía que estaban ahí, o al menos con esa fuerza.

expresión de emocionesLa evolución de roles en la pareja no solo supone cambios en la mujer, a los hombres comienza a “permitírseles” actitudes y conductas impensables hasta hace unos años. Pueden jugar como niños, abrazar y besar a sus hijos, incluso emocionarse en una actuación escolar, sin el temor a perder la seriedad y el respeto que todo padre que se preciara debía fomentar en otro tiempo. Creo que esto es positivo, no solo para los hijos, que se encuentran con dos figuras transmisoras de cariño por igual, sino también para el padre, que incorpora sin reprimirla esa parte que lo hace más humano, más completo como persona. Los hombres que así lo viven tienen que sentirse orgullosos de este gran avance.

Mi hijo mayor tiene 11 años ahora y, aunque en ocasiones su actitud está empezando a cambiar, todavía reclama su ración de besos diaria. Cuando en esos momentos miro a mi pareja no puedo evitar pensar con algo de tristeza cuanto tiempo le queda, cuanto tiempo, ahora que la ha despertado, va a poder expresar esa parte de sí mismo sin verse obligado a arrinconarla, hasta que con suerte, la vuelva a sacar a la luz un nieto o los mismos años (un recuerdo para ti, papá).

Me pregunto qué va a hacer con todos esos besos que no podrá dar, con ese cariño que ha aprendido a expresar, con esa parte de su paternidad que me encanta y me parece tan tierna. ¿Encontrará otra vía de escape? ¿En qué se transformará?

En ese momento pienso en lo afortunadas que somos las mujeres, pues aunque los hijos ya adolescentes puedan protestar y al grito de “quita mamá” intentar evitarlos, se nos permite, nos permitimos, si nos apetece y lo necesitamos, seguir dando esos besos tan necesarios para la salud emocional de los que los dan.

Me encantaría que, esa gran victoria alcanzada por los hombres, que supone el poder expresar su amor sin atacar a su hombría, la puedan mantener y luchen por que no desaparezca y se extienda más allá de la niñez, permitiéndoles disfrutar de esos momentos el mayor número de años posible.

Seguro que lo logran!


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Curso de Gestión del Fracaso

Curso Gestión del FracasoDentro de la oferta formativa que para los meses de verano ha preparado la Universidad del Mar se encuentra el Curso-taller de Gestión del Fracaso.

En él trataremos de conocer y desarrollar capacidades para afrontar situaciones de fracaso personal y profesional, y permitirá contribuir a la transmisión de valores positivos a personas (alumnado, compañeros/as, familia, amistades) de nuestro entorno.

El curso se desarrollará del 27 al 30 de julio en la Facultad de Economía y Empresa del Campus de Espinardo con el siguiente

Programa

Lunes 27

  • 10:00 h. Inauguración
  • 10:30 h. Concepto, vivencia y afrontamiento inteligente del fracaso
    • Don Jesús-Angel Sánchez Pérez
      Médico, coach senior, director de la Fundación para la Formación e Investigación Sanitarias.
  • 17:30 h. Técnicas para afrontamiento de la depresión y situaciones personales negativas
    • Doña Cristina Lázaro Pérez
      Psico-antropóloga, experta en terapias orientales.

Martes 28

  • 10:00 h. Ayudarnos para ayudar: el Teléfono de la Esperanza ante historias de fracaso e intervenciones en crisis
    • Doña María Joaquina Guerrero Escusa
      Profesora de la Universidad de Murcia. Psicóloga clínica, directora de formación del Teléfono de la Esperanza.
  • 17:30 h. La influencia del fracaso en la capacidad de emprender
    • Don Pedro-Juan Martín Castejón
      Profesor de la Universidad de Murcia. Ingeniero, economista, formador de directivos de empresa.

Miércoles 29

  • 10:00 h. Psicoterapias creativas ante el fracaso
    • Don Javier Corbalán Berná
      Profesor de Psicología de la Universidad de Murcia. Experto en creatividad y arteterapia.
  • 17:30 h. Los patitos feos: la resiliencia como autoprotección en la infancia y el deber de los adultos como tutores
    • Doña María Reyes Lozano Piñero
      Neuropsicóloga.

Jueves 30

  • 10:00 h. La aventura de re-descubrir nuestro talento: Coaching y desarrollo personal en épocas críticas
    • Doña Carmen Garrido Ferrer
      Psicóloga, formadora en RRHH, coaching y desarrollo personal.
  • 17:30 h. El valor de las experiencias personales para superar el fracaso empresarial
    • Don Francisco Provencio Rubio
      Fundador y coordinador del Grupo Ilusionando.
  • 19:30 h. debate entre ponentes y alumnado. Conclusiones y propuestas
  • 20:30 h. Clausura y entrega de diplomas.

Solo hay 36 plazas y el plazo de matrícula ya está abierto.

Si pinchas AQUI encontrarás más información.

Y también puedes descargarte el díptico

Espero que te pueda interesar y nos veamos en julio.

GESTION DEL FRACASO prog curso GESTION DEL FRACASO - Murcia 2015

 


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Te lo digo por tu bien

“Te lo digo por tu bien” bonita frase que seguro casi todos hemos escuchado de alguien que nos estaba haciendo un favor.

Cuántas veces, si además eres padre o madre, la has dicho cargado de razón a tus hijos, para evitarles un error, que en nuestra opinión, no deberían cometer. O a un amigo, compañero, vecino…

Estos días me ha dado por pensar en la frasecita a raíz de las numerosas informaciones con las que nos bombardean los medios de comunicación sobre el famoso accidente aéreo (no necesito especificar Titulares de periódicoscual, ¿verdad?) y sobre alguna experiencia que a nivel personal he tenido recientemente de informaciones bienintencionadas.

Todos estamos interconectados en una red social, de forma que nuestros actos repercuten ineludiblemente en los demás sin que en muchas ocasiones podamos prever las consecuencias que tendrán. Tampoco nos paramos a pensar ni por un momento en nuestras motivaciones, en aquello que nos lleva a actuar de un modo determinado, más allá de la explicación que, para acallar nuestra conciencia, demos a nuestros actos.

Realmente ¿qué me mueve a decir esto o aquello? ¿a contárselo a esta persona? ¿qué gano yo y qué gana ella?

Si preguntáramos a los periodistas que tan diligentemente nos proveen de datos sobre el accidente, el copiloto, su estado mental, su vida personal, sus aficiones, gustos, pensamientos… (supongo que si seguimos así no tardaremos en conocer a su pareja, a su vecino que nos dirá que era un chico algo retraído, pero de familia normal y agradable… en fin). Si, como digo, preguntáramos a estos periodistas por el motivo de tal nivel de detalle, seguramente nos dirían que “por el bien del periodismo, que la gente tiene derecho a estar informada…”

Pensando en todo esto, me ha venido a la mente una historia que leí sobre Sócrates y el triple filtro.

Se dice que un discípulo se le acercó diciéndole: 

  • “Maestro, ¿sabes lo que escuché acerca de tu amigo?”
  • “Espera un minuto -replicó Sócrates-, antes de decirme cualquier cosa, quisiera pasar la información por el “Triple filtro.” El primer filtro es el de la verdad: “¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?”.
  • “No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y no lo he comprobado”
  • “Bien, entonces realmente no sabes si es cierto o no”. Ahora permíteme aplicar el segundo, el filtro de la bondad: “¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?”
  • “No, por el contrario………”
  • “Entonces -continuó Sócrates-, tú deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que sea cierto. Tú puedes aún pasar el examen, porque queda un filtro”: El filtro de la utilidad: “¿Será útil para mí lo que vas a decirme de mi amigo?”
  • “No, realmente no”.
  • “Bien -concluyó Sócrates-, ¿si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, por qué decírmelo?”

¿A quien beneficia toda esta información? ¿A los familiares de las víctimas, a los del piloto, al público en general? ¿Es cierto todo lo que se dice? ¿Y bueno? ¿Y útil?

Quizá si que podamos extraer un aprendizaje de todo esto:

¿Cuánto de lo que oímos y decimos podría superar el triple filtro?

Yo por mi parte, voy a intentar “filtrar” lo que transmita o asimile. Siempre, claro está, que mis emociones no me jueguen malas pasadas.

Pero esa ya es otra historia.