Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Finaliza el curso de Dirección de Equipos y Coaching

Esta semana ha finalizado el curso de Dirección de Equipos y Coaching que se ha desarrollado a lo largo del mes de octubre y que estaba organizado por Forem.

La idea era que a lo largo de las 25 horas que duraba, los asistentes pudieran tomar contacto con el coaching, no solo para poder plantearlo como una opción laboral de futuro, sino como un enfoque a aplicar en las relaciones profesionales dentro su entorno de trabajo. Como es habitual en Influye, la metodología utilizada ha sido el aprendizaje experiencial, pues seguimos pensando que no hay mejor manera de interiorizar los aprendizajes que viviéndolos y realizando nuestros propios descubrimientos.

Así, hemos trabajado algunas habilidades sociales básicas tanto para el ejercicio de esta disciplina, como para el establecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias, como son la escucha activa, la asertividad, el conocimiento del lenguaje no verbal y el feedback. Hemos incrementado nuestro nivel de autoconocimiento reconociendo aquellos talentos que nos hacen únicos, los rasgos que definen nuestra imagen pública, cómo nos comunicamos  y nuestra actitud y forma de comportarnos al formar parte de un equipo. Y por último, nos hemos acercado a la compleja dinámica del liderazgo, la gestión de los equipos y su evolución hasta alcanzar un estado de alto rendimiento.

Este tipo de cursos suelen ser una experiencia muy gratificante pues acompañas a los asistentes en los descubrimientos que van produciéndose, los momentos de complicidad que se dan entre personas que no se conocían hasta llegar aquí, el potencial de desarrollo que muestran de cara al futuro y el gran enriquecimiento que aporta la diversidad. Me siento afortunada, pues habitualmente me encuentro con grupos estupendos.

Al final, como dijo Einstein, no tenemos por qué comprender el ancho mundo, solo encontrar nuestro camino en él.

 


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Habilidades de comunicación y whatsapp

Las formas en las que nos comunicamos cambian a la velocidad en que lo hacen los medios de que disponemos.

Un día entra en nuestra vida el Skype y hablamos por vídeo conferencia a través del ordenador. Otro conocemos algo llamado Whatsapp y de repente todo el mundo se pasa el día tecleando en su móvil y teniendo varias conversaciones a la vez. En las últimas semanas parece que gana “adictos” el Line, que te permite hablar y escribir independientemente de si lo haces desde el teléfono o desde el ordenador. ¿Qué será lo próximo?

No importa el medio que usemos para comunicarnos, todos se basan en unos principios que están presentes en la comunicación humana y que no podemos olvidar, por muy sofisticado que sea el método que vayamos a utilizar.

Nosotros, como uno de los sujetos participantes, queremos transmitir un mensaje que exprese sin dudas lo que pensamos/sentimos sobre algo, y lo debemos hacer intentando no herir ni molestar al otro. Esta es la base de la asertividad.

Por otro lado, debemos mantener una actitud de escucha activa para poder percibir lo que la otra persona nos quiere decir, como está recibiendo nuestro mensaje, como se siente…

Evidentemente para poder enviar y recibir toda esta información tenemos varios canales.

Si tenemos en cuenta que según Mehrabian en toda comunicación hablada, las palabras en sí suponen tan solo el 7% de la información recibida, aportando el lenguaje no verbal el 55% y las características de la voz el otro 33%, nos daremos cuenta de toda la información que se pierde en la comunicación telefónica y especialmente en la escrita.

Cuando utilizamos esta formas de interacción, tenemos que ser especialmente cuidadosos a la hora tanto de lanzar nuestro mensaje como a la de interpretar lo que nos quieren transmitir a nosotros. Siempre se ha dicho que “la palabra es muy fría” y de alguna manera es cierto, a pesar de que los emoticonos intentan compensar de alguna forma esta “falta de sentimientos”.

Esa palabra no va acompañada, por ejemplo de una sonrisa suavizándola, de un contacto visual, o de una mano en el hombro… Vamos a interpretarla desde nuestras propias creencias, estado temporal de ánimo, expectativas, etc. Puede que todo esto no tenga nada que ver con la interpretación que le va a dar otra persona. Y esto se da, simplemente porque no tenemos toda la información.

Así que, si queremos mantener nuestra “agenda de contactos” intacta y no participar en conversaciones para sordos, antes de pulsar el botón de enviar, tendremos que realizar un ejercicio de empatía, intentando “entender” en el sentido más amplio de la palabra, cómo va a recibir el otro nuestro mensaje con la poca información que tiene (que tenemos), qué nos está queriendo decir y analizaremos si es el momento más oportuno para tratar un tema que se está complicando, o es preferible posponerlo para una situación en la que tengamos toda la información a nuestro alcance.

Nuestro estilo de vida es cada vez más rápido, pero en ocasiones vale la pena tomarnos tiempo y pararnos a pensar en como se ven las cosas desde el otro lado.

Seguro que nos ahorramos muchos malentendidos.