Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Nuestras mil caras

Me encanta mi cara alegre, mi yo generoso y amable, el que es capaz de decir lo que piensa sin herir a los demás. Incluso, en algunas ocasiones, me siento a gusto con mi yo melancólico y triste, que lame mis heridas y me da calma.

Pero hay otras mil caras más, que no me gustan de mi, que las niego y escondo en el fondo de mi alma, que no las reconozco, ni siquiera a mi misma cuando estoy a solas ante el espejo, porque hacerlo, reconocerlas, admitir que forman parte de mi, me hace daño.

No quiero aceptar que la exigente consigo misma y con aquellos a los que quiere, la que llega a ser cruel, la egoísta, que prefiere mirar a otro lado si no le interesa lo que le cuenta el otro, incluso, por qué no, la maltratadora, forman parte de mi.

Por eso, cuando las veo en los demás me molesta, me enfada, me pregunto: ¿cómo pueden actuar de ese modo? Y lo juzgo desde mi almena, rodeada solo de mis caras favoritas, que me calman y me dicen “tranquila, tú no eres así”

mil carasPero no es verdad, no se puede vivir solo con una parte de nosotros. Admitir todas nuestras caras, las hermosas y las feas, nos hace más humanos, más completos como persona.

Desde el momento en que nos hacemos cargo de ellas, y nos responsabilizamos de lo que dicen o hacen, sin excusas ni justificaciones, podemos comenzar a mejorarlas, a mejorarnos a nosotros mismos.