Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Y el sueño continúa…

Hace algunos años (yo todavía no formaba parte del proyecto) un pequeño grupo de soñadores, entre los que se encontraba Eduard Punset, pensaron que sería bonito que existiera un lugar al que personas de todo el mundo pudieran acudir para compartir sus dudas y dolores emocionales. Y se pusieron manos a la obra.

Poco a poco, sin medios  y con muchísimo esfuerzo y dedicación el servicio de Apoyo Online (APOL) fue tomando forma. Al principio el equipo lo formaban unos pocos profesionales que, de forma desinteresada, invertían su tiempo en responder a las consultas que a través de la plataforma les llegaban. Pero cada vez eran más las personas que acudían a este servicio, por lo que hubo que buscar refuerzos. Y en este momento entré yo, gracias a Gabriel González, mi compañero en otros proyectos, que me mostró lo que hacía. Por supuesto, en cuanto conocí su trabajo, me encantó la idea y desde entonces formo parte de un equipo fantástico de compañeros.

El estar ahí supone un gran esfuerzo, ya que hemos llegado a tener más de dos millones de consultas anuales, a las que, de una manera u otra, intentamos dar respuesta.

Pero los comentarios de agradecimiento de las personas que escriben, el compartir con los compañeros y sobre todo, el reunirnos periódicamente con Eduard, el alma del proyecto y una fuente de inspiración en cuanto pasas más de dos minutos seguidos con él, hace que merezca la pena todo el esfuerzo realizado.

Ahora Eduard se retira, ya que a sus 80 años necesita algo de descanso y quiere disfrutar un poco de su tiempo, de su familia y de su tierra. Por supuesto, su retiro no es completo, él no lo permitiría, ya que seguiremos teniendo encuentros en los que continuar hablando de emociones, de personas, de proyectos…

Pero el Apol no acaba aquí. Ni mucho menos. La Fundación Mapfre ha recogido el testigo para que podamos seguir con nuestra labor. Esperamos que esta nueva etapa esté a la altura de lo que un día, en una masía catalana, imaginó aquel grupo de soñadores.

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Quiero ver Héroes Invisibles

heroína Alicia Sornosa Mientras veía la sección de deportes del informativo de la noche, no importa de que cadena, todos se parecen bastante, me dio por pensar (los caminos de la asociación de ideas en el cerebro son infinitos) en todos esos españoles que abandonan su vida o la modifican para acercarse a los otros, para realizar una labor humanitaria donde otros no llegamos o no queremos llegar.

En todas esas personas que no son nunca, o casi nunca, titulares de periódicos y a los que no se les dedican minutos en televisión.

Todas esas personas que, como madre, me encantaría se convirtieran en modelos y transmisores de valores para mis hijos, en espejos en los que mirarse (hoy en día los espejos dejan bastante que desear, en mi opinión)

Y pensé: se podría hacer un programa en el que, en lugar de enseñarnos lo que hace el millonario de turno o lo bien que están nuestros jóvenes cuando se van a vivir fuera (añádase una nota de ironía tras esta frase), nos hablaran de esta gente y de otra mucha que vale la pena conocer. Inmediatamente me metí en internet a investigar un poco sobre el tema y cual no sería mi sorpresa cuando me encuentro con que la 2 de TVE hace unas semanas estrenó un programa de estas características, que se emite, o emitía, no se si ya lo habrán retirado, los domingos a las 12 de la mañana (Ohhh qué apuesta tan arriesgada!!!) y cuyo título “Héroes invisibles” ya dice mucho.

Bueno, hay que agradecer el intento al menos, aunque no nos hayamos encontrado el autobombo, tan de moda hoy en día, con respecto a este programa igual que lo hacen con otros, o que no lo hayan programado en un horario con más audiencia. Sería un sueño una apuesta decidida, valiente, poniendo toda la carne en el asador, que generara conciencia social, modelos de vida y pusiera en el lugar que corresponde este tipo de personas y acciones. Si hablamos además de la emisión en cualquier otra cadena, entramos ya en el terreno de la utopía.

Pero claro, a la vista del panorama social y político que vivimos, queda una vez más demostrado que en este fantástico país mío, la calidad de la gente anónima sigue siendo muy superior a los personajes públicos que nos muestran.

Así que, espero que mis hijos lleguen a ser unos estupendos seres humanos anónimos en un futuro. Su madre al menos se sentirá muy orgullosa de ello.


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Un adiós a Forem

Aulas de formación en el Polígono de San Ginés

Aulas de formación en el Polígono de San Ginés

Hoy he ido a entregar la documentación del curso de Dirección de equipos y Coaching que terminé la semana pasada y quiero compartir con vosotros algunas reflexiones, ya que esta edición ha sido especial para mí por dos motivos:

El primero porque me he encontrado un grupo extraordinario, cuyos integrantes eran, son, personas con unas enormes ganas de conocerse a sí mismas y trabajar en su desarrollo, con una gran generosidad para compartir y capacidad para interiorizar todo lo que, a lo largo de las sesiones, hemos ido viendo.  El curso se me ha quedado corto corto, y eso que este era de 40 horas. Con gusto lo hubiera alargado un par de semanas.

El segundo motivo que hace esta edición especial es porque se trata del último curso que imparto con Forem, ya que a partir del 31 de marzo, igual que les ocurrirá a otras entidades, cierra sus puertas. Siempre que se cierra un centro de formación, independientemente de que yo trabajara o no en él, es una mala noticia, y esta lo es para la formación en la Región. El cierre no está provocado por una mala gestión o por falta de oferta formativa, sino por una decisión política nacional, devenida, en mi opinión, por los escándalos que en otras comunidades autónomas han acompañado a la gestión de la formación y que en la nuestra ha provocado que paguen justos por pecadores.

Porque, por lo menos en Forem Murcia, conmigo las cosas siempre se han hecho “como toca”, sin invenciones, desvíos y chanchullos varios, tan comunes en otros sitios. El trato para los formadores ha sido fantástico, han intentado dar respuesta en la medida de sus posibilidades a nuestras necesidades, la gestión no ha tenido pega, y en cuanto a los asistentes, he visto como han intentado facilitarles al máximo su participación. Puedo decir que nos hemos sentido como en casa.

Todo esto ha sido posible porque detrás hay un grupo de personas estupendo, las dos Cármenes, Antonio, Mikel e Iván. No me olvido de Lydia, por ella pasé a formar parte de este gran equipo y se lo agradezco enormemente. Espero, no, estoy totalmente segura, que su siguiente etapa profesional va a resultar positiva y que engrandecerán el lugar al que vayan.

Por último, quiero compartir algunas fotografías que reflejen momentos pasados con todas aquellas personas que a lo largo de estos años he conocido en los cursos. Lamento no tener fotos de todas las ediciones y que algunas no tengan buena calidad, si consigo hacerme con más las incorporaré. Las personas que han participado en estos cursos son especiales, de las que he aprendido, han aportado lo mejor que tenían y me han ayudado a crecer como facilitadora.

Muchas gracias por hacer de mi trabajo algo tan gratificante.

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Educacción 2015. Creando Historia

Educacción 2015Ayer tuve el privilegio de asistir a Educacción: las Primeras Jornadas de innovación educativa organizadas en Cehegín.

Para todos aquellos que no lo sepan, Cehegín es un pueblo del noroeste murciano que raras veces sale en “las noticias”. Supongo que cuando las maestras que comenzaron todo esto (maestras de educación pública, por cierto) se plantearon el reto de organizar unas jornadas en línea con otras a las que habían asistido en Madrid y que les habían inspirado, escucharían muchas voces exteriores e interiores que les dirían: esto es una locura, cómo vais vosotros a organizar algo así.

Y vaya si lo han hecho!!

Lo que vivimos ayer fue algo increíble. 1300 personas asistieron a una jornada preciosa, donde el libro de El Principito era el hilo conductor y no faltaba detalle: desde la calidad de los ponentes, Elsa Punset o Carlos Hué entre otros, hasta los detalles decorativos que nos envolvieron a todos en una atmósfera de cuento.

Se habló de inteligencias múltiples y de cómo la educación, más allá de “meter” conocimientos dentro de los alumnos, debería conseguir “sacar” fuera todo lo valioso que cada uno posee. De emociones, de cómo nos acompañan, nos definen y afectan. De herramientas de desarrollo como la música o la meditación, que están con nosotros desde siempre y a las que quizá no hayamos sabido dar el lugar que merecen. Nos contaron un cuento, cantamos, improvisamos entre todos, nos reímos, lloramos e incluso nos hicimos un masaje.

Percibimos que otro tipo de educación es posible, una educación que nos despierte los sentidos, mantenga nuestras granas de aprender, de comernos el mundo a mordiscos y de ser cada día mejores y más felices.

Pero lo que realmente hizo la jornada especial fue el cariño con que estaba todo preparado, se veía el mimo y cuidado que el artesano imprime en sus creaciones y que las convierte en joyas únicas, irrepetibles.

Hoy estoy especialmente feliz por ellos, porque, como dice mi suegra: “Aquí hay una gente joven que vale mucho y quizá solo les falta tener un sueño que querer volver real”. Me temo que esto pasa también en el resto de España, Juani.

Alguien dijo que un objetivo no es más que un sueño al que se le ha puesto plazo.

Anoche ya se puso plazo al siguiente sueño: las segundas jornadas, esta vez en Caravaca.

Y para este nuevo reto, ¿por qué no darse permiso para volar todavía más alto? Seguro que estos artesanos nos vuelven a sorprender.

Aquí van algunas fotos que se compartieron ayer por Twitter

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Lecciones de una niña de 8 años

Tengo una niña llamada Marina.

Marina es la pequeña de la casa. Adora a mi hijo mayor de 10 años y como cualquier hermano pequeño le gusta compartir con él todos los nuevos descubrimientos.

Hace un par de semanas vino a dormir a casa un amigo de Alberto al que le dan miedo las películas de Harry Potter, como a muchos otros niños, supongo. La diferencia es que este quería enfrentarse a su miedo. A pesar de que la cosa iba bastante bien, cuando llevábamos más de la mitad consideré que era suficiente prueba para una noche y cambiamos el tercio a otro programa menos impactante para él.

harry potterMientras desayunaban al día siguiente y comentaban orgullosos la hazaña lograda, quise aprovechar la ocasión y les puse en la tele un vídeo llamado ATRÉVETE, CAMBIA que utilizo en muchos de mis talleres para trabajar las creencias limitantes y el enfrentamiento a los miedos que todos arrastramos en nuestra vida. (El que esté libre de pecado que tire la primera piedra). Marina permaneció en silencio, supongo que para evitar que los mayores se percataran de su presencia y quisieran que les dejara solos.

La cosa quedó así, hasta que hace un par de días, mientras la peinaba comenzamos a hablar sobre su próximo viaje a Portugal. Aclarar que mis hijos pertenecen al grupo scout ganador de su festival de la canción, por lo que viajan a Portugal en representación de España.

Como decía, mientras la peinaba verbalicé una serie de “pegas” que le veía al viaje (que si demasiado largo, que si demasiado cansado, que no valía la pena el esfuerzo…), esperando, de forma no del todo consciente, que desistiera de su intención de ir sin que yo se lo dijese. Ya se sabe: “En casa de herrero…” A todas mis pegas ella contestaba con un argumento perfectamente lógico, hasta que, de repente, se me quedó mirando a través del espejo y en un ejercicio de empatía me dijo: “mamá, acuérdate del vídeo que nos pusiste donde salía un lobo que desaparecía cuando te enfrentabas a él.”

loboMe quedé helada. Efectivamente Marina había dado en el clavo. Lo que había detrás de todas mis objeciones no era más que miedo. Un miedo que nos acompaña a la mayoría de los padres a que les pueda pasar cualquier cosa a nuestros hijos y que provoca que en muchas ocasiones queramos tenerlos protegidos en casa, a resguardo de todo. Evitando así, no solo los potenciales peligros, sino todas las experiencias maravillosas que podrían vivir, y todos los aprendizajes que podrían extraer de sus fracasos.

Le dije que, efectivamente tenía miedo a que les ocurriera algo y no volvieran, pero que mi “lobo” quedaría encerrado en una jaula hasta su regreso. Entonces nos sonreímos y comenzamos a hablar de los preciosos sitios que iban a ver en su viaje, mientras continué cepillándole el pelo.


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Todo un éxito la gestión del fracaso

El pasado jueves tuvo lugar la clausura del curso de Gestión del fracaso organizado por la Universidad del Mar.

Como bien decía el coordinador del curso, el profesor Rafael Rabadán, ha sido la primera edición de un curso innovador, pues solo en alguna ocasión se ha tratado el fracaso de esta forma.  Paradógicamente estamos ante un tema clave en el afrontamiento de las distintas situaciones vitales con las que nos encontramos a lo largo de los años. De la manera en que nosotros evaluemos las dificultades, dependerá en gran medida lo preparados que nos sintamos ante nuevos retos.

conociéndonos mejor

conociéndonos mejor

A lo largo de las diferentes ponencias se trataron aspectos como nuestra capacidad de resiliencia, una visión creativa de los problemas, el mantenimiento del espíritu emprendedor o la búsqueda de nuestros talentos y potencialidades para impulsar nuestros límites cada vez más lejos.

A pesar de la gran diversidad de enfoques, lo que, en mi opinión, enriqueció bastante la visión, planeaba un elemento en común, la idea de fracaso como punto de partida, como fase dentro de un aprendizaje, como elemento imprescindible de crecimiento personal y como base para transformar los problemas y reveses en retos y oportunidades de cambio, haciendo nuestra la frase de Henry Ford

“El fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo con más inteligencia”

Los ponentes nos encontramos con un grupo heterogéneo, proveniente de diversos estudios y con distintos intereses, lo que no impidió que se constituyera como un gran equipo de trabajo en el que compartir aspectos personales, experiencias y aprendizajes, demostrando una vez más que, más que un problema a gestionar, la diversidad es una variable enriquecedora.

Me queda por último agradecer al organizador la confianza depositada en todos los que configuramos el claustro docente, su apuesta por un curso con una temática tan innovadora y su implicación a lo largo de los días, consiguiendo que tanto alumnos como facilitadores nos sintiéramos como en casa.

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