Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Ultimas plazas curso Desarrolla tu ruta profesional

Esta semana comienza un curso gratuito que imparto para la consultora Inforges y que está subvencionado por el Sef y el Ministerio de Empleo.

En este curso, dirigido sobre todo a desempleados de menos de 35 años, aunque como siempre se reservan plazas para otros colectivos, se pretenden abordar las claves para emprender un negocio con éxito.

Curso emprendedores InforgesLos objetivos del curso son:

  • Apoyar a los emprendedores en la planificación y desarrollo de sus habilidades de gestión aprovechando su máximo potencial y aportando una visión global y moderna de las herramientas y conocimientos necesarios.
  • Trasmitir las claves para el desarrollo de una estrategia de negocio que permite realizar la idea del emprendedor.
  • Desarrollar las capacidades de autogestión y automotivación.
  • Desarrollar habilidades claves que capacitan a un servicio al cliente y gestión del cliente de manera exitosa.
  • Conocer las estrategias de Marketing adecuadas al modelo de negocio.
  • Conocer las herramientas básicas para formular un plan estratégico.
  • Conocer las claves financieras para diseñar su propio negocio.
  • Descubrir las habilidades necesarias para presentar y defender la idea de emprendimiento ante los demás.
  • Experimentar los beneficios de la aplicación de la inteligencia emocional en el ámbito laboral.
  • Conocer las herramientas personales que le permitan afrontar situaciones difíciles.

El curso contempla además sesiones con enfoque de Coaching en las que los participantes establecerán sus objetivos y diseñarán los planes de acción que les permitan llevarlos acabo.

El horario es de 9 a 14 h de lunes a viernes.

Si te interesa, todavía quedan algunas plazas libres. Puedes solicitar información llamando al teléfono 968350011 y preguntando por Emilio García. O mandando un correo al emgarcia@inforges.es con tu inscripción.

Aquí tienes toda la información:

En los próximos días se cerrará el grupo.


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Final del curso de coaching y mentoring

Ayer finalizó el Curso de Coaching y Mentoring que he venido impartiendo los últimos meses en Murcia para personal en activo a través de Forem.

En él hemos podido profundizar en las bases del coaching, en los principios de la PNL y en las habilidades sociales, abordando aspectos como la empatía, la escucha activa, la asertividad y la comunicación no verbal. Hemos trabajado el autoconocimiento desde distintas perspectivas y sobre todo, hemos compartido experiencias entre todos los participantes.

Siempre que abordo este tipo de cursos se que el grupo me va a aportar al mismo nivel que lo pueda hacer yo, que me enriquezco con cada edición y que cada curso es irrepetible y único. Este ha sido un grupo especial, inconformista, curioso, crítico, colaborador, entregado… con el que he disfrutado y gastado muchas energías.

Aprovecho también para comentar que ya está prevista la siguiente edición para septiembre, aunque no está cerrada del todo la fecha de inicio ni el horario. Podéis obtener toda la información en el siguiente enlace.

Por último compartir algunas de las fotografías del curso.

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Cómo quiero que sea mi grupo de Whatsapp

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Las controvertidas últimas modificaciones que sus creadores han introducido en este famoso servicio de mensajería están generando situaciones nuevas entre sus usuarios. Por un lado, en los mensajes individuales el doble click azul deja al descubierto cuando se ha leído una comunicación, y lo mismo ocurre en los mensajes de grupo con el botón “info” que aparece si pinchas en uno enviado por ti y que te informa de qué miembros en concreto lo han leído.

Como casi todos los avances tecnológicos, estas mejoras no son ni positivas ni negativas, dependerá del uso que demos a la información extra obtenida.

Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre las características que me gustaría tuvieran los grupos de Whatsapp a los que pertenezco. Para mi es importante el respeto al espacio privado, al derecho que cada uno tiene a decidir sobre si quiere responder a un mensaje o no, y en qué momento o de qué modo desea hacerlo. A no sentir que se le pueda vigilar, recriminar o se le exijan explicaciones de forma más o menos velada. Ni siquiera pudiendo recurrir a esconderse tras la activación de las ventanas emergentes que hacen que pueda leer los mensajes sin “ser visto”.

En contrapartida debo aprender a gestionar mis inseguridades cuando veo que la respuesta del otro se hace esperar, preguntándome de donde vienen. Tendré que comenzar a pensar que pueden haber miles de motivos, todos ellos legítimos, que llevan a mi interlocutor a no responderme o a hacerlo de un modo diferente al esperado. A no tomármelo como algo personal, incluso a aceptar que pueda, efectivamente, ser algo personal que haga que no le apetezca hablar conmigo en ese momento.

¿Complicado verdad?

Pero a pesar de todo estoy dispuesta a trabajar por ello, porque pienso que el definir como me gustaría que fueran mis comunicaciones e intentar que mejoren día a día, me ayuda a mi misma y a los demás a crecer en ese sentido, pues si nuestras comunicaciones son respetuosas, las personas que las llevan a cabo lo serán también un poco más.


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Finaliza el curso de Dirección de Equipos y Coaching

Esta semana ha finalizado el curso de Dirección de Equipos y Coaching que se ha desarrollado a lo largo del mes de octubre y que estaba organizado por Forem.

La idea era que a lo largo de las 25 horas que duraba, los asistentes pudieran tomar contacto con el coaching, no solo para poder plantearlo como una opción laboral de futuro, sino como un enfoque a aplicar en las relaciones profesionales dentro su entorno de trabajo. Como es habitual en Influye, la metodología utilizada ha sido el aprendizaje experiencial, pues seguimos pensando que no hay mejor manera de interiorizar los aprendizajes que viviéndolos y realizando nuestros propios descubrimientos.

Así, hemos trabajado algunas habilidades sociales básicas tanto para el ejercicio de esta disciplina, como para el establecimiento de relaciones interpersonales satisfactorias, como son la escucha activa, la asertividad, el conocimiento del lenguaje no verbal y el feedback. Hemos incrementado nuestro nivel de autoconocimiento reconociendo aquellos talentos que nos hacen únicos, los rasgos que definen nuestra imagen pública, cómo nos comunicamos  y nuestra actitud y forma de comportarnos al formar parte de un equipo. Y por último, nos hemos acercado a la compleja dinámica del liderazgo, la gestión de los equipos y su evolución hasta alcanzar un estado de alto rendimiento.

Este tipo de cursos suelen ser una experiencia muy gratificante pues acompañas a los asistentes en los descubrimientos que van produciéndose, los momentos de complicidad que se dan entre personas que no se conocían hasta llegar aquí, el potencial de desarrollo que muestran de cara al futuro y el gran enriquecimiento que aporta la diversidad. Me siento afortunada, pues habitualmente me encuentro con grupos estupendos.

Al final, como dijo Einstein, no tenemos por qué comprender el ancho mundo, solo encontrar nuestro camino en él.

 


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Coaching y Mentoring

Practicando la asertividadHace unos días finalizó el curso de Coaching y Mentoring que venía impartiendo desde marzo y que ha resultado ser una experiencia muy enriquecedora.

Comencé con serias dudas, ya que era la primera vez que me hacía cargo en solitario de un curso tan extenso sobre este tema. En el formato habitual nos repartimos los distintos módulos entre varios facilitadores y así no corremos el riesgo de cansar a los participantes.

Desde las primeras sesiones quedó claro que estaba ante un grupo muy motivado, ávido de conocer qué era eso llamado “coaching y sobre lo que cada uno tenía sus propias expectativas, más o menos realistas y que no estaban ahí simplemente para pasar el rato.

Así pues construí para ellos un itinerario que, además de tratar los conceptos básicos, como tipos de coaching, etapas del proceso, historia de la disciplina, fundamentos teóricos… recorriera las distintas habilidades personales que un coach debe poseer y las herramientas que constituyen su “kit de supervivencia”, poniendo todo ello en práctica a través de dinámicas, ejercicios de visualización, juegos, etc

Si consideramos el coaching como una conversación en la que las respuestas poderosas se obtienen a través de preguntas poderosas, cobra una gran importancia:

El empatizar con el cliente, lo que en PNL se denomina “establecer rapport” y que nos ayuda a ver el mundo desde la perspectiva del otro, desde su propio mapa.

La escucha real, activa, que nos hace comprender lo que nos está queriendo decir.

El arte de hacer preguntas, de llevar luz a aquellos lugares en los que el cliente no se ha detenido y ayudarle a encontrar sus propias respuestas.

La identificación de nuestro talento, de aquello que nos hace únicos, que constituye nuestra esencia, nuestro sello en todas las actividades que emprendemos. Y la puesta en funcionamiento de nuestro “yo creativo”

La detección y desafío de aquellas creencias del cliente, conscientes o no, que lo están limitando, que no le están dejando desarrollar todo su potencial, instándole a definir sus metas, establecer planes de acción y comenzar con el primer paso.

Todos estos aspectos forman parte de un proceso de coaching y hay que trabajar duro para desarrollarlos en uno mismo, encontrando nuestro estilo propio, coherente con nuestros valores y personalidad y que nos permita disfrutar como coach de ayudar a las personas a atravesar los límites y llegar hasta donde se propongan.

En este curso me he encontrado con alumnos cuyos límites están lejos, cuyo potencial están quizá comenzando a descubrir y que espero que este haya sido su “primer paso” hasta llegar a convertirse en profesionales del coaching.

Gracias por vuestra actitud y ganas de descubrir.


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Habilidades de comunicación y whatsapp

Las formas en las que nos comunicamos cambian a la velocidad en que lo hacen los medios de que disponemos.

Un día entra en nuestra vida el Skype y hablamos por vídeo conferencia a través del ordenador. Otro conocemos algo llamado Whatsapp y de repente todo el mundo se pasa el día tecleando en su móvil y teniendo varias conversaciones a la vez. En las últimas semanas parece que gana “adictos” el Line, que te permite hablar y escribir independientemente de si lo haces desde el teléfono o desde el ordenador. ¿Qué será lo próximo?

No importa el medio que usemos para comunicarnos, todos se basan en unos principios que están presentes en la comunicación humana y que no podemos olvidar, por muy sofisticado que sea el método que vayamos a utilizar.

Nosotros, como uno de los sujetos participantes, queremos transmitir un mensaje que exprese sin dudas lo que pensamos/sentimos sobre algo, y lo debemos hacer intentando no herir ni molestar al otro. Esta es la base de la asertividad.

Por otro lado, debemos mantener una actitud de escucha activa para poder percibir lo que la otra persona nos quiere decir, como está recibiendo nuestro mensaje, como se siente…

Evidentemente para poder enviar y recibir toda esta información tenemos varios canales.

Si tenemos en cuenta que según Mehrabian en toda comunicación hablada, las palabras en sí suponen tan solo el 7% de la información recibida, aportando el lenguaje no verbal el 55% y las características de la voz el otro 33%, nos daremos cuenta de toda la información que se pierde en la comunicación telefónica y especialmente en la escrita.

Cuando utilizamos esta formas de interacción, tenemos que ser especialmente cuidadosos a la hora tanto de lanzar nuestro mensaje como a la de interpretar lo que nos quieren transmitir a nosotros. Siempre se ha dicho que “la palabra es muy fría” y de alguna manera es cierto, a pesar de que los emoticonos intentan compensar de alguna forma esta “falta de sentimientos”.

Esa palabra no va acompañada, por ejemplo de una sonrisa suavizándola, de un contacto visual, o de una mano en el hombro… Vamos a interpretarla desde nuestras propias creencias, estado temporal de ánimo, expectativas, etc. Puede que todo esto no tenga nada que ver con la interpretación que le va a dar otra persona. Y esto se da, simplemente porque no tenemos toda la información.

Así que, si queremos mantener nuestra “agenda de contactos” intacta y no participar en conversaciones para sordos, antes de pulsar el botón de enviar, tendremos que realizar un ejercicio de empatía, intentando “entender” en el sentido más amplio de la palabra, cómo va a recibir el otro nuestro mensaje con la poca información que tiene (que tenemos), qué nos está queriendo decir y analizaremos si es el momento más oportuno para tratar un tema que se está complicando, o es preferible posponerlo para una situación en la que tengamos toda la información a nuestro alcance.

Nuestro estilo de vida es cada vez más rápido, pero en ocasiones vale la pena tomarnos tiempo y pararnos a pensar en como se ven las cosas desde el otro lado.

Seguro que nos ahorramos muchos malentendidos.


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Habilidades de comunicación: pedir favores

Hacer peticiones es algo natural y deseable puesto que los humanos somos seres sociales. Entonces ¿por qué a veces cuesta tanto?
Llevo algún tiempo tratando el tema de la asertividad y las habilidades de comunicación en las personas “normales” y junto con la dificultad para decir NO a los demás, el hecho de solicitar favores o pedir ayuda en general, se presenta en muchas situaciones de nuestra vida cotidiana y genera casi siempre diferentes grados de malestar. asertivdad

En este tema existen bastante contradicciones: por un lado el que alguien nos pida un favor puede ser visto como una muestra de confianza hacia nosotros y nos hace sentirnos útiles, pero si somos nosotros los que tenemos que solicitarlo, tendemos a pensar de forma diferente.

Pongamos un ejemplo:
Dos amigas (María y Clara)
María es una persona siempre dispuesta a ayudar a los demás, a menudo ha hecho favores al grupo y todos saben que se puede contar con ella. En esta ocasión, es ella la que necesita ayuda para recoger a su hijo del colegio. Se plantea pedírselo a Clara pero le cuesta bastante. ¿Que puede estar pasando?

Desde que nacemos la sociedad en la que vivimos, nuestro entorno y las experiencias que acumulamos van configurando nuestra forma de pensar y ver las cosas. Muchos de estos pensamientos se automatizan, de forma que pasan a ser inconscientes; ante una situación, simplemente se disparan sin que la mayor parte de las veces nos demos cuenta de ello.

Estos pensamientos inconscientes no solo van a definir como vamos a actuar, sino también, como nos sentimos, que resultados esperamos, el por qué de estos resultados… Por consiguiente, influirán a su vez en como actuaremos y nos sentiremos las próximas ocasiones que nos encontremos ante una situación similar.

Volvamos a María. ¿Cuales podrían ser sus pensamientos conscientes o inconscientes?

Pensamientos automáticos generados al pedir favores en una comunicación no asertiva

 

Como vemos, haga lo que haga María, y responda lo que responda Clara, si no cuida sus pensamientos automáticos, terminará reforzándose su idea de que no se deben pedir favores; si solicita alguno, lo hará cuando no le quede más remedio y sea algo verdaderamente importante para ella, por lo que una posible negativa de la otra parte sería especialmente mal recibida.

Entre los derechos asertivos está el expresar con claridad lo que deseamos, respetando a la vez el derecho de la otra persona a responder libremente.

Si queremos comenzar a ponerlo en práctica:
1. tenemos que pensar qué es lo que realmente queremos y lo que significa para nosotros
2. cuidar lo que nos decimos a nosotros mismos; el primer paso para contrarrestar los pensamientos negativos inconscientes es traerlos a la consciencia
3. plantearemos nuestra petición de forma clara, dando las explicaciones necesarias, sin justificaciones excesivas; transmitiendo además la importancia que tiene para nosotros y sin sentirnos culpables
4. deberemos asegurarnos de respetar el derecho de la otra persona a rechazar nuestra petición de forma natural
5. el hecho de recibir una negativa, no debe afectar a la imagen que tenemos de nosotros mismos, ya que no conocemos las motivaciones de los otros.

Cuantas más peticiones hagamos, más posibilidades tendremos de que sean rechazadas, lo que nos ayudará a acostumbrarnos a que nos digan No y a perder el miedo a que esto ocurra.

A todo lo dicho hasta ahora hay que añadir un motivo más para realizar peticiones: si lo hacemos de forma asertiva, vamos a favorecer el que la otra persona se sienta útil, valorada y confíe más en nosotros. Las relaciones más satisfactorias son las que tienden al equilibrio entre las dos partes en cuanto a dependencia, afecto, confianza…

No hace falta que empecemos por grandes peticiones, sino por situaciones cotidianas. Comenzad pidiendo un pequeño favor o aceptando una ayuda que os ofrecen de buen grado.

Probad y veréis como es más fácil de lo que parece y la ansiedad que provoca poco a poco irá desapareciendo.