Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…

No seas sincero, se asertivo

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Hace unos días mi cuñada Mavi planteaba una duda en una red social acerca de esas personas que, bajo la bandera de la sinceridad, te dicen lo que piensan, estés o no preparado para escucharlo, aunque ni siquiera le hayas pedido su opinión. Estas personas además, suelen vivir su forma de comunicarse como una virtud y por supuesto en ningún momento se plantean un cambio. Ella preguntaba

¿dónde está el límite entre la hipocresía y la honestidad?

El ser humano es un animal social y como tal, la comunicación entre iguales es un elemento básico, no solo para su subsistencia, sino porque del éxito de estas comunicaciones dependerá en gran medida tanto la percepción de los otros hacia esa persona, como la que el propio sujeto tenga de si mismo. Por este motivo, en ocasiones al final estas personas acaban preguntándose por qué de repente nadie cuenta con ellos o toma en consideración su opinión.

En primer lugar hay que aclarar algunos conceptos. Según la RAE sinceridad sería “sencillez, veracidad, modo de comportarse libre de fingimiento” es decir, que BAJO MI PUNTO DE VISTA lo que digo es lo que creo. Y esto está bien.

El problema comienza cuando consideras que mientras seas sincero, puedes decir lo que piensas en cualquier momento, a cualquier persona, de cualquier modo. Y aquí ya entramos en el ámbito de la comunicación asertiva.

asertividadLa asertividad sería la habilidad para decir lo que piensas y ser honesto contigo mismo, respetando tanto tus derechos como los de la otra persona. Por supuesto nadie es 100% asertivo todo el tiempo, las personas nos movemos en un continuo que va desde la pasividad, pongo los derechos de los demás por encima de los míos, hasta la agresividad, mis derechos están por encima de los demás.

Muchas de las personas que dicen ser sinceras bajo cualquier circunstancia, adoptan un estilo agresivo en sus formas.

Si queremos practicar un estilo de comunicación más asertivo, deberíamos tener en cuenta algunos aspectos:

1.- Empieza tu comunicación con actitud de escucha. Y esta escucha no solo se refiere a las palabras que la otra persona nos dice, sino también, y sobre todo, a su lenguaje no verbal, que nos da información crucial sobre las emociones de la persona.

2.- Ponte en sus zapatos. Con la información obtenida realiza un ejercicio de empatía, para acercarnos a la forma en que la persona vive la situación, qué necesita y lo que espera de nosotros.

3.- Sujeta tus creencias. Todos tenemos un visión de las situaciones basada en nuestras experiencias previas, que nos resulta muy útil para simplificar la realidad, pero que en la mayoría de ocasiones olvidamos se trata solo de una visión, tan válida como la que se han construido los demás. Por lo que tenemos que plantearnos si además de la nuestra, hay otra manera de ver las cosas, y dejarnos de juicios de valor.

4.- Observa tus emociones. Otro factor a tener en cuenta serían las emociones, que afectan directamente a nuestra visión de la situación y a la manera de comunicarnos. Hay determinados estados emocionales bajo los que será tremendamente difícil ser asertivo. Seguro que todos hemos dicho cosas que no deseábamos en momentos de enfado. La gestión emocional es básica en la comunicación.

5.- Si quieres hablar, hazlo asertivamente. En internet existen numerosas técnicas asertivas y también nos puede ser útil el siguiente esquema:

  • Presenta los hechos sin juzgarlos, tal como han ocurrido, incorporando en lo posible la visión del otro y teniendo en cuenta que solo es tu punto de vista.
  • Di como te sientes o qué piensas acerca de estos hechos. Habla de tus emociones, no de las del otro, sin culpabilizar a nadie.
  • Expón qué te gustaría que ocurriera a partir de este momento y qué estás dispuesto a hacer por tu parte para que esto sea así.
  • Explica, si es necesario, las consecuencias que tendría el cambio.

6.- Asume las consecuencias. Igual que nosotros tenemos derecho a comunicar lo que pensamos y sentimos, la otra persona lo tiene a reaccionar emocionalmente a nuestro mensaje y actuar en consecuencia. Tenemos que ser sinceros sobre nuestros objetivos, lo que queremos conseguir en una comunicación, ya sea arreglar las cosas, ser honestos, o “machacar” al otro y descargarnos emocionalmente.

Así pues, es posible que ante una comunicación agresiva de estas personas tan sinceras, debamos dejar de adoptar una actitud pasiva y comenzar a poner en práctica nuestra asertividad.

La buena noticia de todo esto es que como otras muchas habilidades y estilos de comportamiento, la asertividad se trabaja y puede desarrollarse. No vale el decir “es que yo soy así”, todos podemos mejorar nuestra comunicación, solo tienes que querer hacerlo realmente, atreverte y practicar. Verás que los resultados no se hacen esperar.

Autor: Carmen Garrido Ferrer

Soy facilitadora en temas de creatividad, habilidades sociales, emprendimiento, talento, gestión emocional, coaching, aprendizaje cooperativo.... estupendos temas para compartir

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