Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…


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Abierta la inscripción al Explorer 2019

Hola!!

si tienes entre 18 y 31 años y una idea para desarrollar, YA puedes inscribirte en el Programa Explorer 2019 del Banco de Santander con el que colabora la Universidad de Murcia a través de su Oficina de Emprendimiento UMUemprende.

¡¡ Te ayudaremos a despegar tu idea!!

Durante 5 meses y de forma GRATUITA podrás acceder a:

  • Formación en emprendimiento de la mano de los mejores expertos
  • Networkingcon emprendedores como tu
  • Mentorización y asesoramiento personalizado
  • Acceso a la comunidad Santander X

Y si tu proyecto es el mejor valorado del Explorer Space de la Universidad de Murciaviajarás  a Silicon Valley junto a otros 56 emprendedores del resto de España, donde conocerás empresas tecnológicas punteras, tendrás asesoramiento en internacionalización y contacto con inversores, además de los premios que la propia Universidad ofrece para los participantes en este programa.

Las tres mejores propuestas del conjunto de España, recibirán 30.000, 20.000 y 10.000 euros para acelerar su desarrollo. La Universidad de Murcia a través del Vicerrectorado de Empleo, Emprendimiento y Sociedad también premiará las mejores iniciativas de su Explorer Space.

Si te interesa participar ten en cuenta que en el Explorer Space de la Universidad de Murcia contaremos con solo 25 plazas.

Inscríbete antes del 12 de diciembre en https://explorerbyx.org/ 

¡No te quedes atrás!


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Crisis vital y resiliencia

Creo que voy a intentar plasmar lo que siento estos días por si a alguien puede servirle.

Por motivos de salud, desde el 31 de julio tengo que estar en reposo absoluto, eso significa no hacer nada que suponga incorporar mi columna, levantarme lo justo y eso si, mandar mucho, mucho.

Para alguien tan activa como yo, no os penséis que es fácil, ya que, como debido a la medicación, dolor no siento, en seguida “me vengo arriba” y me creo capaz de todo. Las broncas que recibo por parte de mi pareja e hijos son continuas .

Pero he descubierto que depende de cómo gestiones lo que depende de ti, lo que viene de fuera y aprendas a apreciar cada pequeño momento que el día te regala, una época difícil, una crisis vital, puede volverse en una oportunidad de crecimiento interior que no se pagaría ni con el mejor máster de posgrado del mercado, de poner en práctica tu capacidad de resiliencia (esa palabreja tan de moda)

Me he dado cuenta de la calidad humana que tiene la gente que me rodea. Una amiga me dijo una vez que debemos conseguir que nuestras 5-8 personas más cercanas sean gente a la que tu aportas o te pueden aportar aspectos positivos. Lo demás es lastre que nos va cargando las espaldas hasta que no podemos más. Y debo haberle hecho caso.

Aviso a navegantes: en cuento llegue septiembre vuelvo a la carga con más energías que nunca, pero con la certeza de estar en el buen camino.

Y esto lo escribo porque me apetecía.

Después de varios años trabajando junto al resto de “Fracasólogos” que desarrollamos en 2016 el primer curso sobre “Gestión del Fracaso” de España, he tenido la necesidad de crear un espacio donde todos podáis compartir experiencias, artículos, fotos… que ayuden a difundir una visión del fracaso y el error como parte de nuestro proceso de aprendizaje, como elemento imprescindible en la consecución de resultados extraordinarios y en el desarrollo de nuestra creatividad.

Este espacio ha tomado la forma de un grupo público de Facebook llamado El Valor del Fracaso. Os invito a todos a uniros a él y a enriquecerlo con vuestras aportaciones.

Nos veremos por allí.


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Cuando los valores se viven de verdad

Mi hijo juega al futbol en un equipo de infantiles de Murcia y mi hija pertenece a un club de patinaje artístico.  En alguna ocasión había comentado con Javier la diferencia de ambiente que yo percibía entre los dos deportes.

En las competiciones a las que voy de patinaje, se percibe compañerismo, apoyo, respeto por parte de todos, sin dejar por ello de ser tremendamente competitivo. En cambio, cada vez que voy a ver un partido de mi hijo, desde las gradas se ve tensión, malos modos y agresividad, dentro y fuera del césped. Él siempre me decía que había que trabajar para separar el fútbol de ese ambiente, que se puede hacer trabajando entre todos, día a día con los chavales.

Ayer volví a coincidir con Javier en una jornada para la que me había pedido colaboración (soy incapaz de decirle que no) y hablando sobre su trabajo, salió a relucir un vídeo, que hace un tiempo se hizo viral, en el que aparecía, en su labor de árbitro, dándole a los chavales un discurso que siempre utilizaba antes de un partido, para promover el juego limpio, el respeto y el compañerismo, aspectos que considera claves. Pero en esa ocasión alguien lo grabó y lo subió a las redes. A partir de este momento, comenta, todo se disparó, lo llamaron de medios de comunicación y clubs deportivos, su nombre fue conocido… Incluso hay quien pensó que era postureo (algo muy habitual en estos tiempos).

Tengo que reconocer que aunque había oído hablar sobre el vídeo, nunca lo vi con detenimiento, por lo que no me había dado cuenta de quién era el árbitro protagonista, así que lo primero que he hecho en cuanto he podido ha sido buscarlo en YouTube.

Por supuesto me ha encantado. Creo que muchos maestros y entrenadores deberían hacerlo suyo o mostrárselo a los niños y jóvenes. No solo porque refleja lo que debería ser ese deporte, cualquier deporte. Sino porque hay mucha verdad en la grabación.

El discurso de Javier refleja lo que realmente piensa y por lo que trabaja todos los días, como persona comprometida que es. Ayuda a que los chavales conozcan los auténticos valores deportivos, a que crezcan como personas, a que los adultos tomemos conciencia de nuestros propios comportamientos… Y también, a que la visión del fracaso y el error como parte del aprendizaje siga calando en nuestra sociedad.

Y por todo esto, enhorabuena Javier.


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Taller sobre Gestión del Fracaso en Elche

En una sociedad en la que por todos lados nos llegan historias de triunfadores, innovadores que de la nada han llegado a ganar mucho dinero, a alcanzar fama, a tener éxito… nos olvidamos de preguntar qué hizo que llegaran hasta ahí, infravalorando el esfuerzo necesario y los “fracasos” sufridos hasta alcanzar la meta.

Admiramos a las personas que tras una iniciativa desastrosa vuelven a intentarlo con mayor ahínco, preguntándonos cómo lo consiguen, cómo evitan que el miedo a volver a fracasar les paralice.

En las culturas donde la innovación está a la orden del día y se produce de manera natural y continua, la visión del fracaso o el error como oportunidad de aprendizaje es crucial.

Y por esto, dentro de la programación de talleres que la EOI Mediterráneo ha preparado para los emprendedores, dentro de la IV Edición de su Coworking de Elche, dedica un día a este tema.

En este taller trataremos los aspectos que influyen en nuestra forma de abordar las experiencias no exitosas, comprendiendo los mecanismos de nuestro cerebro que nos llevan a poder considerar el fracaso como un eslabón más dentro del proceso de aprendizaje, como “una oportunidad de comenzar con mayor inteligencia”

Identificaremos nuestros mayores inhibidores para enfrentarnos a ellos, haciendo conscientes las creencias limitantes que se esconden detrás y apoyándonos en nuestras fortalezas para superar las barreras que nos impiden alcanzar las metas que nos propongamos.

Si te animas a acompañarnos puedes inscribirte en el siguiente enlace: INSCRIPCIÓN


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Aprender de los alumnos

Hace unos días finalicé un curso de competencias básicas para el empleo que estaba realizando para la Fundación Diagrama con personas en riesgo de exclusión social.

En principio, cuando me plateé trabajar con ellos temas como autoestima, autoconocimiento, asertividad, escucha activa, gestión emocional… afloraron todos mis prejuicios e inseguridades.

Me fui con todo mi material en la cabeza, sin contenidos cerrados, para poder adaptarme en cada momento al estado y evolución del grupo. Comencé creando grupo, buscando que se abrieran poco a poco y con el máximo respeto en los tiempos. Sobre todo no quería que se sintieran presionados a compartir aspectos de ellos mismos hasta que no se encontraran preparados para hacerlo.

En el proceso descubrí personas extraordinarias, historias de fracaso y superación, de miedo a mostrarse a los demás, de protección, de lucha y sobre todo, de esperanza. Unos alumnos respetuosos conmigo y con sus compañeros, con independencia de la raza, cultura o pasado de cada uno, Un respeto que en otras ocasiones he echado en falta en grupos mucho más “elitistas”.

Las enseñanzas que yo pueda haberles transmitido y los descubrimientos que he propiciado, no son nada comparados con los que yo me llevo.

Gracias