Carmen Garrido Ferrer

Creatividad, comunicación, habilidades sociales, innovación educativa, gestión emocional, coaching…

Después de varios años trabajando junto al resto de “Fracasólogos” que desarrollamos en 2016 el primer curso sobre “Gestión del Fracaso” de España, he tenido la necesidad de crear un espacio donde todos podáis compartir experiencias, artículos, fotos… que ayuden a difundir una visión del fracaso y el error como parte de nuestro proceso de aprendizaje, como elemento imprescindible en la consecución de resultados extraordinarios y en el desarrollo de nuestra creatividad.

Este espacio ha tomado la forma de un grupo público de Facebook llamado El Valor del Fracaso. Os invito a todos a uniros a él y a enriquecerlo con vuestras aportaciones.

Nos veremos por allí.


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Cuando los valores se viven de verdad

Mi hijo juega al futbol en un equipo de infantiles de Murcia y mi hija pertenece a un club de patinaje artístico.  En alguna ocasión había comentado con Javier la diferencia de ambiente que yo percibía entre los dos deportes.

En las competiciones a las que voy de patinaje, se percibe compañerismo, apoyo, respeto por parte de todos, sin dejar por ello de ser tremendamente competitivo. En cambio, cada vez que voy a ver un partido de mi hijo, desde las gradas se ve tensión, malos modos y agresividad, dentro y fuera del césped. Él siempre me decía que había que trabajar para separar el fútbol de ese ambiente, que se puede hacer trabajando entre todos, día a día con los chavales.

Ayer volví a coincidir con Javier en una jornada para la que me había pedido colaboración (soy incapaz de decirle que no) y hablando sobre su trabajo, salió a relucir un vídeo, que hace un tiempo se hizo viral, en el que aparecía, en su labor de árbitro, dándole a los chavales un discurso que siempre utilizaba antes de un partido, para promover el juego limpio, el respeto y el compañerismo, aspectos que considera claves. Pero en esa ocasión alguien lo grabó y lo subió a las redes. A partir de este momento, comenta, todo se disparó, lo llamaron de medios de comunicación y clubs deportivos, su nombre fue conocido… Incluso hay quien pensó que era postureo (algo muy habitual en estos tiempos).

Tengo que reconocer que aunque había oído hablar sobre el vídeo, nunca lo vi con detenimiento, por lo que no me había dado cuenta de quién era el árbitro protagonista, así que lo primero que he hecho en cuanto he podido ha sido buscarlo en YouTube.

Por supuesto me ha encantado. Creo que muchos maestros y entrenadores deberían hacerlo suyo o mostrárselo a los niños y jóvenes. No solo porque refleja lo que debería ser ese deporte, cualquier deporte. Sino porque hay mucha verdad en la grabación.

El discurso de Javier refleja lo que realmente piensa y por lo que trabaja todos los días, como persona comprometida que es. Ayuda a que los chavales conozcan los auténticos valores deportivos, a que crezcan como personas, a que los adultos tomemos conciencia de nuestros propios comportamientos… Y también, a que la visión del fracaso y el error como parte del aprendizaje siga calando en nuestra sociedad.

Y por todo esto, enhorabuena Javier.


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Taller sobre Gestión del Fracaso en Elche

En una sociedad en la que por todos lados nos llegan historias de triunfadores, innovadores que de la nada han llegado a ganar mucho dinero, a alcanzar fama, a tener éxito… nos olvidamos de preguntar qué hizo que llegaran hasta ahí, infravalorando el esfuerzo necesario y los “fracasos” sufridos hasta alcanzar la meta.

Admiramos a las personas que tras una iniciativa desastrosa vuelven a intentarlo con mayor ahínco, preguntándonos cómo lo consiguen, cómo evitan que el miedo a volver a fracasar les paralice.

En las culturas donde la innovación está a la orden del día y se produce de manera natural y continua, la visión del fracaso o el error como oportunidad de aprendizaje es crucial.

Y por esto, dentro de la programación de talleres que la EOI Mediterráneo ha preparado para los emprendedores, dentro de la IV Edición de su Coworking de Elche, dedica un día a este tema.

En este taller trataremos los aspectos que influyen en nuestra forma de abordar las experiencias no exitosas, comprendiendo los mecanismos de nuestro cerebro que nos llevan a poder considerar el fracaso como un eslabón más dentro del proceso de aprendizaje, como “una oportunidad de comenzar con mayor inteligencia”

Identificaremos nuestros mayores inhibidores para enfrentarnos a ellos, haciendo conscientes las creencias limitantes que se esconden detrás y apoyándonos en nuestras fortalezas para superar las barreras que nos impiden alcanzar las metas que nos propongamos.

Si te animas a acompañarnos puedes inscribirte en el siguiente enlace: INSCRIPCIÓN


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Aprender de los alumnos

Hace unos días finalicé un curso de competencias básicas para el empleo que estaba realizando para la Fundación Diagrama con personas en riesgo de exclusión social.

En principio, cuando me plateé trabajar con ellos temas como autoestima, autoconocimiento, asertividad, escucha activa, gestión emocional… afloraron todos mis prejuicios e inseguridades.

Me fui con todo mi material en la cabeza, sin contenidos cerrados, para poder adaptarme en cada momento al estado y evolución del grupo. Comencé creando grupo, buscando que se abrieran poco a poco y con el máximo respeto en los tiempos. Sobre todo no quería que se sintieran presionados a compartir aspectos de ellos mismos hasta que no se encontraran preparados para hacerlo.

En el proceso descubrí personas extraordinarias, historias de fracaso y superación, de miedo a mostrarse a los demás, de protección, de lucha y sobre todo, de esperanza. Unos alumnos respetuosos conmigo y con sus compañeros, con independencia de la raza, cultura o pasado de cada uno, Un respeto que en otras ocasiones he echado en falta en grupos mucho más “elitistas”.

Las enseñanzas que yo pueda haberles transmitido y los descubrimientos que he propiciado, no son nada comparados con los que yo me llevo.

Gracias


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Me he equivocado, ¿y ahora qué?

Continuamente estamos recibiendo mensajes de éxitos, personas que intentaron poner en marcha un proyecto y lo consiguieron. Solo tienes que creer en ti, tomar decisiones… Todo parece tan fácil…

Pero tu has probado algo que no ha funcionado o has tomado una decisión que no ha tenido las consecuencias esperadas. A pesar de poner toda tu energía, el tren se ha ido y tu no estabas montado en él… Entonces, parece que el mundo se acaba porque “HAS FRACASADO”.

¿Y ahora qué?

En los éxitos de los otros hay un lado olvidado que no se suele mostrar. El de los intentos frustrados, las renuncias, los cambios de dirección… Porque el camino que lleva a alcanzar un objetivo no es una encrucijada, en la que dependiendo de tu decisión te lleva al éxito o al fracaso. Es más bien una senda llena de curvas en la que cada error, cada bache, cada fallo, te acerca un poco más a tu destino.

El problema es, que cuando estamos inmersos en el dolor de ese obstáculo no superado, nuestro miedo, nuestra rabia o tristeza, nos paralizan e impiden ver que estamos tirados en el suelo en una carretera que, sin embargo, continúa.

La verdad es que, más allá del hecho objetivo del fallo, viviremos la situación dependiendo de cómo la interpretemos nosotros. Por eso dos personas pueden reaccionar de forma bien distinta ante, por ejemplo, un fallo en público o un suspenso en un examen.

Tal Ben-Shahar en su libro “La búsqueda de la felicidad” habla del método PRP y de cómo nos puede ayudar a reinterpretar la situación y sentirla como un paso más dentro de nuestro proceso de aprendizaje. Si lo ponemos en práctica, tras un “fracaso”, atravesaremos tres fases:

PERMISO

Para poder integrar algo, tenemos que darnos permiso para aceptar lo ocurrido, sin quitarle importancia (“no pasa nada” “no me importa” ) ni adoptar un papel de víctima que nos impida asumir nuestra parte de responsabilidad (“no he tenido suerte” “todo me sale mal” “no es culpa mía”).

Vale, nos hemos equivocado. Ser humano significa eso, cometer errores. Y nosotros lo somos. Preferiríamos que las cosas no hubieran terminado así, y esto nos hace sentir miedo, rabia, enfado, tristeza… Muchas veces ni siquiera somos capaces de aceptar y ponerle nombre a nuestras emociones.

Es un buen ejercicio de aceptación escribir como nos sentimos, contárselo a alguien o al menos hacerlo ante el espejo. Permitirnos sentir, y después, dejar que la emoción se marche.

 

RECONSTRUIR

Después de aceptar lo ocurrido, estamos en disposición de reconstruirlo, de darle otra interpretación más positiva. Para ello tendremos que comenzar a verlo como un reto, un desafío y el siguiente paso en nuestro caminar.

En este momento nos será muy útil plantearnos preguntas diferentes a las que solemos hacernos, preguntas poderosas. En lugar de “¿por qué me ha ocurrido esto a mi?”, otras que nos dirijan hacia la solución, no hacia el problema; que hablen de futuro, no de pasado.

¿Qué puedo aprender de esto? ¿qué haría diferente la próxima vez? ¿qué herramientas, personas, capacidades… tengo a mi alrededor que me ayuden a solucionar el problema? ¿cuál es el primer paso a seguir?

PERSPECTIVA

La última fase consistirá en relativizar lo ocurrido, tomar perspectiva, mirar desde la distancia. Cuando estamos inmersos en un momento de nuestra vida, lo vivimos con tal intensidad que no nos damos cuenta de que quizá ese momento, observando nuestra vida en global, pierde parte de su dramatismo. Simplemente tenemos que recordar como vivimos nuestro primer fracaso amoroso, lo mal que nos sentíamos, y en cambio es posible que ahora nos produzca emociones bien distintas o menos intensas.

Para ayudarnos a relativizar hay distintas técnicas que nos serán útiles, una de las cuales es la Regla 10-10-10, según la cual, debemos mirar el impacto de lo ocurrido en los siguientes 10 minutos, 10 meses y 10 años. Es posible que si nos acostumbramos a pensar de esta manera veamos lo ocurrido de distinta manera y nos pueda permitir reaccionar y continuar con nuestra vida con sentimientos más positivos.

El método PRP solo es una de las muchas maneras que hay de poner en práctica la idea de que los errores y fracasos son los pasos necesarios que nos llevan a conseguir aquello que nos proponemos, o al menos nos aportan la sabiduría suficiente para abandonar, modificar, ajustar… nuestras metas y deseos, sintiéndonos mejor con nosotros mismos.


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Taller “Cómo poner en marcha mi lado creativo”

La creatividad es un músculo que puede ejercitarse y llegar a impregnar todas las áreas de nuestra vida, cambiando la forma en que nos acercamos a los problemas, aumentando nuestra curiosidad y ganas de aprender y empujando nuestros límites cada vez más lejos.

En la actualidad nos preparamos para un mundo que no sabemos cómo será, ni qué destrezas o conocimientos serán necesarios.

Por eso, lo importante es enseñar al cerebro a encontrar nuevas soluciones a nuevos problemas, adoptar distintos puntos de vista, crear realidades nuevas…

Y en este viaje, debemos re-encontrarnos con nuestro lado más creativo.

En este taller, organizado por el servicio de cultura de la Universidad de Murcia aprenderemos cómo funciona la creatividad, para poder estimularla, cuáles son nuestros inhibidores y nuestras fortalezas.

Y todo ello lo haremos divirtiéndonos y poniendo en práctica lo aprendido.

Inscripción